domingo, 6 de abril de 2008

REFERENDUM EDUCATIVO O CONSENSO SOCIAL


¿Es conveniente utilizar el mecanismo del Referéndum revocatorio o consultivo, para aprobar una propuesta curricular para la educación básica? La pregunta ronda en mi cabeza. Es una jugada astuta; ¿Quién puede negarse a un mecanismo de consulta popular, a la máxima expresión de la democracia participativa? Solo que el tema no es tan sencillo. Evidentemente, es una alternativa mejor que la imposición unilateral, como pretende o pretendió realizar el gobierno, y que prendió las protestas de las comunidades educativas a lo largo del país, y se convirtió en el principal tema de la agenda pública, luego del caso Reyes.

Escribimos en un artículo anterior en que las reformas curriculares anteriores si generaban problemas, eran fundamentalmente de carácter técnico, puesto que nadie objetaba los valores que se encontraban de fondo, la educación de un ciudadano para la construcción de un país moderno. Y notamos también, que en el caso de la reforma actual, si se percibía un conflicto de valores, puesto que era el diseño de un currículo con valores “socialistas” que contrastaba con las creencias de muchas de las familias venezolanas.

La propuesta es que “la oposición”, como si fuera un tema partidista, expusiera su propuesta de reforma y esta sea votada en referéndum contra la presentada por el gobierno. Esto tiene al menos dos dificultades severas, por una parte ¿Si la propuesta gubernamental fuera derrotada, podríamos confiar que el ejecutivo implante una propuesta con la que no congenia? Por supuesto que esto sería motivo de muchas dudas. ¿Y si fuera victoriosa? ¿Aceptaría un católico el aborto, solo porque fue aprobado en un referéndum?; es decir para que se entienda el ejemplo, ¿Aceptarían las familias y los docentes educar a sus hijos sobre temas con los que disienten por sus creencias y principios?

Saludo la apertura presidencial. Son nuevos tiempos y el país requiere reencontrarse. La discusión del currículo es una buena oportunidad, no para que haya ganadores y vencidos en una contienda electoral, sino para encontrar los nuevos consensos y los valores compartidos que requiere el futuro de Venezuela.