martes, 3 de enero de 2012

VICTORY AWARDS: Nominados a Mejor Blog / Página Web


Estimados amigos y lectores de “El Periscopio de Yván Serra” reciban un afectuoso deseo de que este año les traiga lo mejor con prosperidad y mucha salud. Me es grato informarles que mi blog http://www.periscopio2.blogspot.com/ ha sido nominado a los premios Victory Awards http://policonference.com/victory-awards/ en la categoría Mejor Blog / Página Web del año.

La votación en esta categoría cuenta con 2 partes. La primera parte es por parte del público en general y la otra parte por un grupo selecto de expertos que fueron invitados por Marketing Político en la Red a ser parte del jurado calificador de los premios.

La votación por el público en general será en facebook donde ganará el postulado que obtenga más ‘Me Gusta” o “likes” en el álbum de facebook.

El link para votar es: http://on.fb.me/VA-Yvan-S

VICTORY AWARDS: Nominados a Mejor Blog / Página Web.

martes, 11 de octubre de 2011

Análisis de las elecciones primarias


Análisis de las estadísticas de las elecciones parlamentarias de septiembre de 2010 y su impacto en las elecciones primarias convocadas por la Mesa de la Unidad Democrática (Mud) para escoger a susw candidatos a presidente, gobernadores y alcaldes en las próximas elecciones a ser realizadas entre Octubre 2012 y Abril 2013.

SlideShare » Upload.

viernes, 19 de agosto de 2011

CAMBIO DE AGENDA


Estaban preparándose para un gran evento electoral. A la “gran misión Vivienda”, le seguiría la “Gran Misión Trabajo”. Me cuentan que el voto es un acto emocional, pero aquí era una simple transacción, a cambio de la promesa de tu voto, te doy un ticket para optar por una casa o un trabajo. Por supuesto que la gente se emociona, sobre todo aquellos alquilados que por las políticas actuales no consiguen quien les arrienden una vivienda. A la batalla para el 2012, como gustan decir en sus códigos militares aplicados a la política. Ciertamente estaban montados en la estrategia electoral y a mi modo de ver con bastante acierto, en lo que a campaña se refiere.

Pero algo paso en el camino y todos saben que.

El presidente cada vez se viste más de militar. Sobre su hinchado cuerpo luce su estandarte de máximo jefe del ejército. Nos quiere convencer que este es un régimen revolucionario. Se entrevista con José Vicente en la Academia Militar. Los generales comienzan a hablar de que solo sirven a su líder y no a quien la población disponga en unas elecciones libres. Parece que al régimen ya no le interesa ganar votos.

La revolución tiene muchas debilidades. Una ideología que solo conduce a la miseria humana. El burocratismo que impide un mínimo de eficiencia en la gestión pública. La corrupción que corroe la solidaridad que dicen tener los socialistas. El militarismo que inhibe la discusión de las ideas a la obediencia. Pero mucho más la dependencia en un líder mesiánico y ciertamente con el carisma de los líderes trágicos.

Sin Chávez se desvanecen las posibilidades de victoria en el campo electoral. La oposición sigue en su estrategia. Por un lado garantizar la unidad a través de elecciones primarias, y ahora con una tarjeta unitaria a la que pueden adherirse los partidos y muchos lo harán, si la opinión pública se imponen, finalmente todos. Por otra parte, se discute el proyecto de país alternativo. En todos los lugares hay gente pensando como retomar el rumbo del país. Avanza, lentamente, pero avanza. Por eso son peligrosos. Si luchan por la vía electoral, se debe decir que conspiran.

Para el régimen, ver cada vez más lejos el triunfo electoral, significa en un país democrático la perdida de poder. Si no es por elecciones que se puede mantener la revolución, existen otras vías. En eso parecen estar en sus salas situacionales. Para quienes las elecciones son solo una “ventana táctica”, perfectamente descartable a la hora de mantener el poder. Hay mucho en juego, sobre todo las prebendas que da el mando. Que los militares abandonen el gobierno y regresen a los cuarteles posiblemente no sea algo que tomen con alegría. En un país que depende de la renta petrolera, el mejor negocio es lo que el argot de la ciencia política americana se conoce como “rent seeking”. El caso venezolano es singular, los buscadores de renta, no solo se encuentran en suelo patrio.

Luchan contra las creencias políticas del venezolano. Posiblemente no posean una gran cultura cívica, pero les gustan sus elecciones. Al pueblo que lo manden los que ganaron las votaciones. Luego de cincuenta años de escoger mandatarios, que alguien llegue o se mantenga por otra vía, luce cuesta arriba.

Pero hace casi veinte años el que hoy es presidente se hizo conocer cuando quiso tomar el poder por las armas.

jueves, 11 de agosto de 2011

PRESOS, DEPORTISTAS Y UNITARIOS


No más presos, por ahora.

La masacre de El Rodeo, su posterior asedio, la fuga del “Pran” Oriente, con sus “luceros” y el descubrimiento que en las cárceles habían más gentes de las que tenían que estar, y que lo presos tenían más cosas que las que tenían que tener, llamó después de doce años de desidia el interés del ejecutivo nacional. Firmes creyentes en las soluciones burocráticas, ascendió el problema a rango de ministerio. Ahora nos damos el lujo de ser el único país que tiene un ministro solo para el tema de las cárceles. Para el cargo fue nombrada la anterior diputada Iris Varela, quien tendrá una bonita oportunidad para demostrar que conoce de algo más que saber odiar.

Sin embargo sus primeras decisiones parecen poco acertadas. Las cárceles se hacinan, como consecuencia de un ineficiente sistema de procesamiento de justicia. Carlos Nieto Palma, en una entrevista añade que además de la ineficiencia estructural del sistema de administración de justicia, los jueces temen librar boletas de excarcelaciones, luego de lo ocurrido con la Juez Afiuni.

Pero no solo las cárceles están hacinadas. Igual lo están los centros de retención temporales o los calabozos con que cuentan los comandos policiales, especialmente en las principales ciudades. Al ingresar a un calabozo, los detenidos tienen dos salidas, la cárcel o la libertad (plena o condicionada). Si no pueden ir a las cárceles, lo más probable es que el hacinamiento de sus calabozos, obligue a dejar a delincuentes en libertad.

Malos días para acabar con la impunidad y con la delincuencia.

La ley del deporte

No deja de ser una buena noticia que exista una ley concertada. Que bandos enfrentados encuentre puntos de unión y no de fractura. He allí lo bueno de la ley del deporte. Ante la disparatada propuesta inicial promovida por el oficialismo, se logro una solución que modera sus excesos. Se comparte con la ley, el voto de los atletas y la creación de un fondo de seguridad social que los ampare. Pero por otra parte, se critica el hecho buscar las ganancias de las empresas para financiar los bienes públicos que deberían ser cubiertos con los impuestos ordinarios del Estado. El voluntariado es bueno, solo cuando es voluntario.

El financiamiento a ciertas actividades (deportivas o culturales) por parte del empresario, era una decisión libre y por supuesto tomada luego de haber realizado un cálculo costo beneficio, de tal manera de no afectar las finanzas de las empresas. Ahora el financiamiento obligado, significa que muchas de estas decisiones libres dejarán de existir. En lugar de realizar el cálculo costo beneficio, se impondrá la lógica del que hacer para afrontar el nuevo “costo”. Esto por lo general se traduce en incremento de precios, por lo que la transferencia la pagaran el público con productos más caros y el país con la perdida de su competitividad.

Al final la gente siempre paga la ineficacia gubernamental.

La tarjeta unitaria

Finalmente la Mesa de la Unidad Democrática decidió. La lógica de sus decisiones es lo que se conoce como de mejoría de Pareto, es decir, si alguien se ve afectado por la decisión, mejor será no tomarla. De esta manera en lugar de decidir por la tarjeta única, decidió por la tarjeta unitaria. Los partidos que quieran utilizar esta tarjeta la utilizarán. Aquellos que deseen utilizar sus propias siglas, colores y símbolos también lo podrán hacer. Se acogerán a la tarjeta unitaria, Copei que fue quién lo propuso, y los partidos minoritarios que desean ocultar los números de su votación. Otros partidos lo analizarán en función del factor resultado de la elección primaria. Será difícil a un abanderado partidista vencedor de la primaria, no usar la tarjeta de su partido. Un independiente la verá con muy buenos ojos.

Con tarjeta unitaria o no, el elector siempre encuentra una manera de expresar su voluntad. Causa R no pudo sacar provecho a la elección presidencial de Arias Cárdenas en el año 2000, porque masivamente los electores votaron por la tarjeta Iniciativa Propia. Los electores de la parroquia San José del Municipio Valencia, votaron por Henrique Fernando por tarjetas distintas a Prove en la elección a gobernador en el 2008 como “factura” por la decisión de esta organización de no apoyar al candidato Miguel Cocchiola a la Alcaldía de Valencia.

Habrá muchas tarjetas, pero una sola campaña, dicen sus dirigentes y están en lo cierto. Luego de escogido el candidato, ciertamente habrá una sola campaña opositora que atraerá la atención. La del candidato. Si este decide que sea con los estrategas de la Mud, así será. Si le da preeminencia a los asesores y personalidades de su partido, así será.

Estas son las realidades de la política, aunque a algunos no les guste.

martes, 26 de julio de 2011

¿COSTOS JUSTOS?



No hay forma de gobernar a personas inocentes

Ayn Rand

La acepción más elemental de justicia, es aquella que establece que cada quien obtiene lo que le corresponde. Todo esto está muy bien, el problema es saber que es lo que a cada quien le corresponde y a cuenta de que. En esa pregunta están todos los filósofos desde hace siglos y según mi entender todavía no hay y dudo que haya una especie de consenso más allá del cliché que inicia este párrafo.

En eso pretenden estar los reguladores económicos, aquellas personas tan virtuosas que envidian el éxito de aquellos no tan virtuosos, y pretenden que en lugar de sus prósperas vidas, ellos tengan una vida tan miserable como la que les es propia. De acuerdo a su entender, el éxito y la prosperidad solo se logra al quebrantar algunas de las leyes morales que deben regir nuestra existencia y de las que ellos han sido designados sus inescrupulosos guardianes.

Este resentimiento y envidia social que generan los empresarios exitosos se esconde en el novísimo decreto con fuerza rango y valor de ley de costos y precios justos. Para los reguladores de una sociedad que avanza hacia el “socialismo”, la inflación en lugar de ser un fenómeno monetario como se está harto demostrado, es un problema moral, de unos seres depravados que intentan vivir mejor a costa de que otros vivan peor.

Vamos a atender el problema más detenidamente: el proceso de intercambio de bienes y servicios es en la práctica un intercambio de valores. Una persona se desprende de algo que aprecia (generalmente dinero) para obtener algo que debe valer, al menos lo mismo. La apreciación de este valor es algo totalmente subjetivo, puesto que las necesidades de cada uno son distintas y nadie está obligado a adquirir un tipo de bien. La justicia se da en la medida que alguien considera que ese bien vale más que el dinero que se paga para obtenerlo.

En cualquier economía el precio se fija a partir de dos variables, la primera los costos, que establece un piso para los precios, por aquello que de acuerdo a un criterio de racionabilidad mínima, nadie vende por menos de lo que le cuesta; y la demanda, que está fundamentada básicamente por la escasez, y que determina un techo para los productos, ya que partiendo del mismo criterio racional, nadie va a comprar un producto de similares características caro, si puede comprarlo más barato. La inflación se genera cuando se pierde el equilibrio ente masa monetaria y bienes en el mercado, generalmente producto del intento de gobierno de equilibrar déficits fiscales produciendo dinero.

Dejando a los agentes económicos actuar libremente y los estados interviniendo solo ante fallas de mercado, el resultado sería una economía eficiente con precios equilibrados. El mercado establece un mecanismo autoregulador que opera como un termostato para regular los precios. Por el contrario, una economía controlada con pocos incentivos para el emprendimiento y trabas para la actividad económica genera escasez, disminuye el número de oferentes, incrementa el riesgo de los agentes económicos, porque además de la competencia debe protegerse del estado e incrementa los costos de transacción, ahora hay que tener a personas que solo se ocupen de Cadivi o de Sitme, y todo eso suma al costo total de los bienes y servicios que se ofrecen.

Un viejo chiste, da cuenta de un gobernante que quiso eliminar por decreto la ley de la oferta y la demanda. El chiste deja de serlo con esta ley. Pero se puede decretar la abolición de la ley de gravedad. Las cosas dejaran de caerse al piso porque alguna ley la prohíba.

El decreto de marras se encuentra lleno de afirmaciones ideológicas sin ninguna base científica y galimatías de todo tipo. Intenta hablar de costos justos, como si esto fuera un asunto ético. A la hora de fijar precios, los costos son los que son y no los que debieran ser. Y los precios se fijan hasta donde la gente este dispuesto a pagar. Pero si los bienes son escasos, van a subir su precio, por más que estos pretendan ser determinados por un “modelo estadístico” basado en una “data registrada”. Quieren conocer el efecto práctico de la aplicación de la ley, busquen aceite comestible en el mercado. Si no lo consiguen, vayan ante cualquier comerciante informal quien seguramente si tendrá y pregunten su precio, y podrán conocer la diferencia con el precio de la regulación.

Además de un mercado negro, otra cosas que habrá en este nuevo contexto, serán muchos culpables. Antes leyes que no se pueden cumplir, la violación de ésta será la norma. El gobierno se verá inocente por la escasez y la inflación que no podrá contener y expiará tu pobreza en multas y cierres, y sin que nos demos cuentas el incremento de poder será pagado con el aumento de nuestras miserias.

miércoles, 20 de julio de 2011

LOS CESTA TICKET DE LOS MAGISTRADOS


Soy de los que piensan que el mejor beneficio que se les puede ofrecer a los trabajadores son buenos sueldos. Estos debería ser lo suficiente para que pueda proveer de la alimentación diaria de la familia, pagar los gastos de vivienda, la ropa, el transporte, la educación de los hijos y algo para distraerse. Además debe sobrar algún dinero que le permita, acometer en un futuro algunas inversiones, atender las contingencias y proveerse de unos recursos para el momento en que la edad lo jubile. Para obtener estos últimos beneficios, los trabajadores pudieran optar por utilizar sus propios ahorros o contratar pólizas de seguros que sirvan igual para estos fines. Ingresos adicionales vía primas u otros beneficios no vinculados al trabajo lo que hacen es crear complejidades al sistema y afectar la competitividad de las empresas, porque desvincula la necesaria relación entre trabajo y producto.

En atención de la creencia paternalista, que los ingresos de los trabajadores se utilizaría de manera inadecuada, el estado y los sindicatos han pugnado porque las empresas tengan la responsabilidad de cuidar de sus gastos y por tanto ellas deben atender sus gastos de seguridad con pólizas de hospitalización, cirugía y maternidad, darles primas por hijos (¿que tiene que ver la productividad con el número de hijos de una familia?), darles aportes por útiles escolares, y pare de contar. Todo esto está muy bien, pero por supuesto son cifras que finalmente se deducen de los sueldos y salarios que pudieran pagar las empresas y ocasionan inequidades en la relación laboral.

Uno de estos beneficios, establecidos durante el gobierno de Rafael Caldera fue la Ley de Alimentación de los trabajadores. Este era un reconocimiento al gasto que significaba tener que ausentarse durante más de 8 horas del hogar y por tanto realizar alguna de las comida fuera de su casa. El patrono tiene por tanto, la obligación de compensar este gasto adicional con una comida balanceada, a aquellos trabajadores que asistieran a su puesto de trabajo y que devengaran menos de tres salarios mínimos (un reconocimiento tácito de lo que les cuesta alimentarse a estos trabajadores). Digo tenía, porque con las modificaciones realizadas a la nueva ley, los trabajadores se hacen acreedores a este derecho, vayan o no vayan a trabajar puesto que todos saben cuanto vale un reposo médico de una persona sana.

La manera en que las empresas pueden otorgar este beneficio laboral, es de seis maneras, pero que podemos resumirla en tres: con un comedor (propio, de varios o administrado por un tercero), con la entrega de una comida por una empresa especializada o a través de tickets o tarjetas electrónicas. Estas últimas, son las llamadas "cesta tickets" que consiste en un vale que solo puede ser canjeado por comida.

El uso real de la cesta ticket es de un sueldo disfrazado, en lugar de considerarse como un beneficio social con características especiales. Solo que (por ahora) no genera prestaciones sociales. Los sindicatos lo piden, independientemente que las empresas tenga o no tenga comedores, lo piden los jubilados, aunque ellos no tengan que salir de sus casas, y finalmente, lo usan los magistrados para compensar la caída de sus honorarios, como consecuencia de la ley de emolumentos del sector público.

Obviemos que de acuerdo a la ley, el monto máximo de la cesta ticket, sería de 0,5 unidades tributarias por cada jornada de trabajo y que representa la cantidad de treinta y ocho bolívares diarios, lo que representa el subsidio que la empresa le otorga a cada trabajador por asistir a su trabajo.

Si la noticia es cierta, y la cesta ticket de los magistrados, es para compensar sus gastos de alimentación, que ya no puede atender con sus emolumentos de 12 salarios mínimos, el subsidio para estos gastos superaría los cuatrocientos bolívares diarios. Habrá que suponer que el beneficio de los magistrados incluye además de la comida gourmet propia de su investidura el vaso de whisky, que los aliviaría de las tensiones diarias que significa tomar decisiones, ante los grandes dilemas que se le presentan a la república. De otra manera no se explica tan onerosa compensación.

miércoles, 13 de julio de 2011

GOBERNABILIDAD EN LOS NUEVOS ESCENARIOS


No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico.

Aristóteles

La palabra gobernabilidad refiere según los diversos autores a dos tipos de situaciones, la primera refiera a la estabilidad en el funcionamiento de un Estado, es decir que los ciudadanos puedan llevar una vida normal y un gobierno que atienda sus funciones para que esto sea posible. La otra situación, es algo más profunda y refiere a un gobierno funcional que asuma de manera eficaz y transparente su gestión y pueda en un ambiente democrático incrementar el bienestar de sus ciudadanos.

Quizás la principal razón para que exista un gobierno, es el control de las acciones de los individuos, que en alguna circunstancia que se sientan libre de hacer lo que le venga en gana, hagan precisamente eso, generando una situación de caos donde la vida y los bienes de los ciudadanos se ponga en peligro inminente. Que exista gobierno no significa que exista gobernabilidad. Sucesos como lo ocurrido en Venezuela (2002), Argentina (2001), Ecuador (2005), Bolivia (2003, 2005) y en varios países del Oriente medio (2011) muestra situaciones donde mantener a la gente tranquila en sus quehaceres habituales puede resultar una tarea complicada. En ocasiones la solución requiere de un cambio de gobierno y en los casos más extremos la guerra civil. Nada más peligroso que la ausencia de gobierno.

Precisamente porque atañe a la gobernabilidad, específicamente a la primera señalada, una enfermedad que se anuncia como grave de un jefe de estado, es precisamente un asunto de estado (perdón por la redundancia) y por tanto algo que atañe a lo público. Esto implica, por respeto al soberano, que la gente tiene que saber la verdadera condición del presidente. No es el capricho de un funcionario determinar que es lo que tiene que saber, sino una obligación en un país democrático.

Todos los países tienen en sus costumbres y preceptos constitucionales la manera en que se atienden las crisis políticas. El desarrollo institucional del país es la variable que dicta hasta que punto se respeta los derechos constitucionales para resolverlas. El hecho que el vicepresidente no haya sido formalmente designado como presidente encargado mientras duro la convalecencia del presidente en Cuba, demuestra la vulnerabilidad de estas normas en Venezuela.

Por lo general un proceso nominal o verdaderamente revolucionario, requiere un liderazgo fuerte, pero a su vez que los posibles sucesores mantengan la misma fortaleza o incluso superior. Las revoluciones giran en torno a personas y no a instituciones, y por tanto debería existir una garantía personal sobre quien deben recaer las decisiones, en caso de la ausencia del líder. En Venezuela esto no existe, puesto que todo gira en torno al único líder. Por tanto ante una institucionalidad tan debilitada, si se diera una crisis política de envergadura por la ausencia o incapacidad de la figura presidencial, la gobernabilidad en su sentido más básico pudiera resquebrajarse.

Por los momentos la salud del presidente, más que la salud institucional es la garantía de gobernabilidad de nuestra república. Con unas instituciones sanas, la enfermedad de un presidente, sería simplemente un evento, que se resolvería dentro de los canales institucionales. En un gobierno revolucionario, fuertemente personalista fundamentado alrededor de un liderazgo carismático la enfermedad presidencial pudiera desatar la caja de pandora de la ingobernabilidad. La garantía que esto no ocurra la tienen la madurez de los actores políticos y de la Fuerza Armada, que desde 1958 a la hora que de verdad han requerido su concurso, han sabido responder a la nación y no a los intereses políticos.

Ahora bien, y que pasa con la otra gobernabilidad, aquella vinculada con el término que los especialistas conocen como gobernanza. Pues muy fácil, esta no existe en Venezuela desde hace más de veinte años. Solo se vislumbra en algunos gobiernos regionales y locales, los cuales a su vez, cada vez tienen menores recursos para mantenerla.

Para que la verdadera gobernabilidad se logre, es fundamental un cambio en la gestión pública, que parece solo ser posible, a través de un cambio en la dirigencia de los que hoy conducen nuestros destinos, quienes mediante un gran acuerdo de convivencia nacional, cambie el modelo de desarrollo que actualmente sufre la sociedad venezolana.