miércoles, 1 de julio de 2009

¿GOLPE AL GOLPE?


Lo Jurídico.

Desde el punto de vista del Derecho Constitucional y que perdonen los abogados por meterme en su terreno, lo ocurrido en Honduras el pasado domingo tiene toda la cara de una Neo-Golpe Militar. El adjetivo Neo, es porque definitivamente no es el golpe cuartelario normal, donde un militar realiza una asonada justificado por razones de seguridad del Estado, para luego por la misma razones quedarse hasta que alguien (lo más probable otro militar) lo sacara. Algo parecido a la intentona del 4 de febrero en Venezuela. Esta fue la tradición latinoamericana hasta que los militares sencillamente reconocieron que no sabían gobernar y que eso debía ser asunto de los civiles.
Así las cosas, el domingo en la madrugada los militares irrumpen de la manera que saben, levantan de su cama a un presidente, y sin siquiera permitirse cambiarse la pijama (gracias a Dios parece que Mel tenía la costumbre de dormir con ambas piezas y no con una de esta prenda de vestir como es lo habitual) ni cepillarse los dientes, lo tomaron y lo montaron en un avión vía a Costa Rica. Algo así como ocurrió en Venezuela con Vivancos, cuando éste presentó un informe reportando que en Venezuela no se respetan los Derecho Humanos.
Pero en lugar de un militar hablando de la salvación de la patria, en la tarde un presidente civil era nombrado bajo casi la unanimidad de las fuerzas políticas Hondureñas. Golpe de Estado avalado por Fuenteovejuna, pero golpe de estado al fin. Golpe de Estado puesto que para que procediera la destitución debió ocurrir un procedimiento previo, con derecho a la defensa por parte del Presidente y con sentencia firme que avalara la destitución. Entiendo que los militares hondureños le aplicaron a Zelaya una formula parecida a la inhabilitación de que fuera objeto Leopoldo López y compañía en las elecciones regionales pasadas.
La acción de los militares y políticos hondureños fue un golpe de Estado, para evitar que Zelaya diera un golpe de Estado. En esto ya Mel había avanzado. Picado por el mismo virus de algunos presidentes latinoamericanos, buscaba establecer de manera inconstitucional un mecanismo que permitiera su reelección. El paso inicial de su estratagema fue la realización de un referéndum consultivo, al cual de manera falaz llamó encuesta, que permitiera la posibilidad de incorporar una cuarta urna en las próximas elecciones en la cual se le solicitaba al pueblo realizar reformas a la carta magna. La constitución hondureña establece que el solo intento de sugerir una reelección acarrea la destitución inmediata del cargo y su inhabilitación por diez años. No hizo caso de ninguna de las prohibiciones que desde el resto de los poderes públicos se le realizaron a la posible consulta. Se enfrentó con el Tribunal de Justicia, el Congreso, su partido y con los militares. Toda una crisis de gobernabilidad, que parece no concluirá con su salida forzada de poder. Por cierto en Venezuela, es costumbre que el CNE y el TSJ rechace todas las solicitudes de referéndum consultivo que realizan miembros de la oposición.

Lo Político

Norberto Bobbio distingue entre lo ético y lo político. Mientas que la ética debe cuidar por los procedimientos para lograr los fines, lo político mira los resultados y desdeña los procedimientos. Algo de eso hemos aprendido en estos diez años de gobierno revolucionario. Lo ideal es que la política se subordine a la ética, que los resultados se consigan de acuerdos a ciertos valores y principios universalmente aceptados. Pero evidentemente si algo parece carecer en los bloques de poder en Honduras es el apego a los principios éticos. A la consulta ilegal se responde con un golpe. Pero habría que examinar las consecuencias si se hubiera consolidado el deseo de Zelaya de aprobarle la cuarta urna, con un procedimiento que a todas luces iba a ser poco transparente. La destitución apresurada de Zelaya, procuro evitar este acontecimiento. Si tuvieron razón o no desde el punto de vista político, esta por verse y para ello deberán mantenerse en el poder lograr conducir al país a la culminación exitosa del proceso electoral a realizarse en Noviembre.

El Futuro

De manera unánime, los organismos multilaterales solicitan la restitución de Zelaya, aduciendo su legitimidad de origen. Jurídicamente parece lo correcto y que en el intertanto, operen los tribunales para determinar las responsabilidades, tanto de Zelaya, como de los implicados en el golpe de Estado. ¿Pero esto es posible? En mi opinión Zelaya quien ante la comunidad internacional es todavía presidente, se encuentra totalmente deslegitimado al interior de su país. Su regreso al poder, debería pasar por una derrota política y militar de todas las fuerzas que se le enfrentaron o de una inteligente negociación. La gobernabilidad requiere de un vencedor absoluto o de un borrón y cuenta nueva que abra la posibilidad de un diálogo, previo el compromiso de evitar alterar la constitución vigente, por lo menos hasta que asuma el presidente que sea electo el próximo noviembre.

1 comentario:

adriana dijo...

Con el caso de Honduras es posible preguntarnos ¿que hace legitimo a un gobierno sus votos o sus acciones? ¿Es que bajo el manto de la legitimidad de origen pueden irrumpir la costitucion y las leyes? La OEA, ONU y otros paises, han dicho que Zelaya debe volver a su cargo, que ningun golpe de estado es aceptable. Ahora, pasar por encima de las leyes de tu pais, a pesar de congresos, fiscales y jueces, ¿no es eso un golpe de estado? ¿Que deben hacer los ciudadanos ante tales situaciones?, ¿Basta con solamente ir a votar? ¿Que mecanismos se deben establecer en los organismos internacionales para garantizar que los gobiernos se mantengan dentro de el sentido democratico, mas alla de una elecciones?